Preferente
El Imserso se estrella con los viajes a 50 euros
El Gobierno incorporó como una de las medidas estrella de la nueva temporada del Imserso los viajes a 50 euros para las personas con rentas más bajas, en concreto para aquellas que perciban cantidades iguales o inferiores a las pensiones no contributivas de jubilación o incapacidad de la Seguridad Social (El Imserso ignora el malestar por los viajes a 50 euros).
La medida, anunciada a bombo y platillo por el Ejecutivo, ha resultado ser todo un fiasco, despertando muy poco interés. Según ha podido saber Preferente, el Imserso está intentando salvar la papeleta y ha comenzado a enviar cartas a pensionistas para tratar de dar salida a las 7.447 plazas que se reservaron para las rentas más bajas (Viajes del Imserso a 50 euros: estas serán las condiciones).
En dichas misivas, a las que ha tenido acceso este periódico, la directora general del organismo estatal, Mayte Sancho, reconoce abiertamente que “existe una importante cantidad de estas plazas” a precios reducidos “que todavía no ha sido objeto de compra o reserva”. Por ello, anima a los pensionistas que cumplan los requisitos establecidos a contratar estos viajes, en un intento de evitar que queden desiertas.
Al escaso interés que ha suscitado la medida se suma la indignación que provocó entre numerosos pensionistas su puesta en marcha. El motivo es que el lanzamiento de la tarifa reducida estuvo acompañado de un aumento significativo de los precios, con suplementos de 100 euros en temporada alta y otros 100 adicionales por la contratación de segundos y sucesivos viajes.
Muchos pensionistas denunciaron entonces que estos recargos estaban sirviendo, en la práctica, para financiar los viajes a 50 euros destinados a otros usuarios, algo que consideran profundamente injusto.
El resultado es que la medida estrella con la que el Gobierno pretendía reforzar el carácter social del programa ha acabado generando malestar entre los beneficiarios habituales y dejando miles de plazas sin vender, obligando ahora al propio Imserso a salir a buscarlos para intentar salvar una iniciativa que, por el momento, no ha cumplido las expectativas.
Chipre: un único dron iraní bastó para hundir el turismo
El primero de marzo, un dron iraní alcanzó la base aérea de Gran Bretaña en Akrotiri, Chipre. Inmediatamente se produjo una oleada de cancelaciones de vuelos a la isla mediterránea que, en buena medida, vive del turismo (Algunas aerolíneas piden ya ayudas tipo Covid por la guerra).
La BBC entrevistó a Chryso Tsokkou, el director de la cadena hotelera líder en el destino, Tsokkos Hotels y Resorts, con 25 establecimientos, que está desolado porque la guerra ha provocado multitud de anulaciones. Apenas caído el dron empezaron las cancelaciones de vuelos a Chipre. “Los hoteles los tenemos abiertos, porque es normal que haya habido cancelaciones, pero esperamos nuevas reservas pronto”, añade.
Las playas están completamente vacías. La oferta complementaria, sin visitantes, ha cerrado. Incluso en Ayia Napa, apenas hay dos bares abiertos. El año pasado Chipre llegó al récord de 4,5 millones de visitantes. Este año lo tendrá mucho más difícil. Aunque hay una esperanza: estamos aún en temporada baja y la demanda en serio empieza en abril.
Ahora todo el mundo espera a ver qué ocurre. Igual que la isla se quedó sin viajeros, podría recuperarlos. Pero por el momento, la situación es muy desoladora. Porque, aunque es temporada baja, solía haber bastantes turistas, si bien no había nunca llenos en estas fechas.
Un ala del castillo de Chambord, en peligro de inminente derrumbe
Probablemente es el castillo más espectacular de Francia, lo que equivale a que es uno de los más llamativos del mundo: el castillo de Chambord, en la ruta del Loira, ha dado la voz de alarma: una de sus alas corre riesgo de derrumbe.
El ala Francisco I presenta grietas, suelos debilitados, paredes deformadas y corre riesgo de derrumbe. Construida en 1539, permanece cerrada al público desde hace ahora siete años. Los módulos para los escolares siguen ahí, pero las grietas son tales que no se puede acceder.
“Es urgente actuar ya, antes de que se derrumbe”, dijo Pierre Dubreuil a L’Echo Touristique de Francia. Dubreuil es el director del patrimonio de Chambord. El problema de esa ala es estructural, según el arquitecto encargado, lo cual añade gravedad.
El estado del castillo es muy sintomático en Francia porque el país está habituado a llevar un cuidado exquisito de su patrimonio histórico, pero, probablemente por su crisis económica, ahora las cosas han empezado a empeorar, con gran daño para la imagen del país.
La recuperación de esa ala del castillo cuesta 37 millones de euros, pero el patrimonio está pidiendo colaboraciones porque sólo tiene 12 millones, insuficientes a todas luces.
Chambord es uno de los castillos más espectaculares y es parte del famoso recorrido por las inmediaciones del Loira, a unos 150 kilómetros al sur de París.
Los ‘olvidos’ de la Comisión Europea
La Comisión Europea, ese fantástico cuerpo de funcionarios que está por encima del bien y del mal, constantemente vela por los viajeros y turistas europeos. Tanto lo hace que periódicamente aprueba más y más normas que regulan el funcionamiento de las agencias y los viajes organizados. Uno no tenía constancia de que en este ámbito hubiera tantos engaños como para que las regulaciones fueran tan detalladas, pero si van en beneficio del consumidor, bienvenidas.
Sin embargo, la Comisión suele olvidar un aspecto de las regulaciones que es económicamente muy sustancioso: los seguros de viajes. Un viajero, cuando va a hacer un desplazamiento complicado, normalmente acude a una aseguradora para que le garantice que, si algo anormal ocurre, todo esté cubierto. Para que todo quede en un dolor de cabeza y no en una ruina económica.
Pero hay letra pequeña que siempre beneficia a las aseguradoras. En el caso de la guerra que estamos viendo en Oriente Medio, la salvaguarda es que normalmente los seguros no cubren el caso de un conflicto bélico. Y el caso es que Europa, no ha regulado este vacío. Justamente cuando miles y miles de personas se han quedado tiradas en aeropuertos de todo el mundo, las aseguradoras en su letra pequeña se han garantizado el negocio y no cubren los costosos retornos. Incluso tampoco cubren los siniestros una vez transcurrida la fecha del retorno inexistente (Caos aéreo por la guerra: más de 32.000 vuelos cancelados).
Es curioso cómo las regulaciones ahogan a las pequeñas agencias de viajes, pero nada menos que han olvidado a las grandes aseguradoras. Curioso.


























